Capitulo 1: El principio - El continente perdido de Mu (James Churchward) - Search Mu

Capitulo 1: El principio - El continente perdido de Mu (James Churchward)


El Jardín del Edén no estaba en Asia, sino en un continente que ahora yace sumergido en el Océano Pacífico. El origen del relato bíblico de la creación —la epopeya de siete días  y siete noches— no son los pueblos del Nilo ni los del Valle del Eufrates, sino este continente, ahora sumergido: Mu, la tierra natal del hombre.

Estas afirmaciones pueden probarse con las complejas inscripciones que descubrí en la India, en unas placas sagradas, largo tiempo olvidadas, y en registros de otros países. Hablan de este extraño país de 64,000,000 de ha- bitantes que hace 50,000 años había desarrollado una civilización superior a la nuestra en muchos aspectos. Entre otras cosas, estas placas describen la creación del hombre en  la misteriosa tierra de Mu.

Al comparar estos escritos con los registros de otras civilizaciones antiguas, tal como se han revelado en docu- mentos escritos, con ruinas prehistóricas y con  fenómenos geológicos, encontré que todos estos centros de civiliza- ción habían tomado su cultura de una fuente común:  Mu.

Por consiguiente, podemos estar seguros de que el relato bíblico de la creación, tal como lo conocemos en la actualidad, brotó del impresionante relato encontrado en esas antiguas placas que relatan la historia de Mu; una historia con 500 siglos de  antigüedad.

La forma en que este relato original de la creación salió a la luz constituye una historia que nos lleva más de cincuenta años atrás.

Era una época de hambruna en la India. Yo estaba ayudando al sumo sacerdote de un templo colegial en su trabajo de beneficencia. Aunque al principio yo no lo sabía, él tenía un gran interés en la arqueología y  en los escritos  de los antiguos, y sabía más sobre esos temas que ningún otro  ser viviente.

Cuando un día vio que yo estaba tratando de descifrar un bajorrelieve muy peculiar, se interesó en mi y esto fue   el principio de una de las amistades más sinceras que he tenido jamás. Me enseñó a descifrar estas inscripciones tan peculiares y ofreció darme unas lecciones que me capaci- tarían para realizar tareas aun  más difíciles.

Durante más de dos años estudié diligentemente una lengua muerta que según mi amigo, el sacerdote, era el len- guaje original de la humanidad. Me dijo que sólo otros dos sumos sacerdotes de la India lo entendían. Lo que representó una gran dificultad fue el hecho de que muchas de  las  inscripciones  que  al  parecer  eran  sencillas tenían mensajes ocultos diseñados por los Sagrados Hermanos, los Naacals, una hermandad de sacerdotes que fueron enviados de la Tierra Natal a las colonias a enseñar sagra- das escrituras, religión y  ciencias.

Un día en que mi amigo estaba de vena para charlar,  me dijo que había cierto número de placas antiguas rotas en los archivos secretos del templo. Él no sabía qué conte- nían, ya que sólo había visto los contenedores en que estaban guardadas. Aunque su posición le daba derecho a examinarlas, nunca lo había hecho, ya que eran escritos sagrados que no debían  tocarse.

Al hablar de estos escritos sagrados, añadió algo que despertó mi curiosidad al máximo. Ya había mencionado la legendaria Tierra Natal del hombre, la tierra misteriosa de Mu. Ahora me sorprendió al admitir que se creía que estas valiosas placas habían sido escritas por los Naacals, ya sea en Birmania o en la tierra desaparecida en sí. Cuando supe que estos escritos sólo eran fragmentos de una vasta colección que se había tomado de una de las siete ciudades Rishi (sagradas) de la India, estaba ansioso de verlos. Se creía que la mayor parte de estos fragmentos se habían perdido. No obstante, todavía me quedaba esta oportunidad de ver lo que pudiera de estos escritos de la antigüedad que yacían cubiertos de polvo en las   tinieblas.

Día tras día, traté de descubrir un método para tener acceso a estos tesoros ocultos, pero mi amigo, a pesar de ser sumamente cortés, seguía negándose a dejarme  velos.

"Hijo mío", me decía con un dejo de tristeza en la voz,  " quisiera satisfacer tu deseo, pero no puede ser.  Son reliquias sagradas que no deben sacarse de donde están. No me atrevo a acceder a tu   deseo".

"Pero piense en esto: tal vez no están bien guardadas  en sus cajas y podrían romperse y hacerse añicos dentro de ellas", insistía yo. "Al menos deberíamos  examinarlas para ver si están  seguras".

Pero este argumento no sirvió de  nada.

Pasaron seis meses. Mi curiosidad o ansiedad respecto a la condición en que estarían estas placas venció a mi amigo, y una noche tuve ante mis ojos dos placas antiguas; estaban frente al sacerdote quien las había colocado en la mesa, sobre una tela.

Examiné con curiosidad estas placas que habían estado ocultas por tanto tiempo. Al parecer eran de barro secado  al sol y tenían una gran cantidad de polvo. Las limpié con extremo cuidado y luego me puse a trabajar para descifrar los caracteres que estaban en la misma lengua muerta que había yo estado estudiando con  mi  amigo.

La fortuna me acompañó esa noche, ya que estas dos inapreciables placas de barro revelaban hechos tan im- portantes que ambos comprendimos que teníamos ante nuestros ojos registros genuinos de Mu. Sin embargo, el relato se interrumpió en forma abrupta en el punto más interesante, al final de la segunda placa. Ni siquiera el sumo sacerdote pudo contener su curiosidad de ver lo que seguía.

"Es imposible que nos quedemos aquí, hijo mío", dijo. " Sacaré las  siguientes placas mañana mismo".

 

Por fortuna, las siguientes placas que sacó no perte- necían a la misma serie y se relacionaban con un tema totalmente distinto, de modo que para encontrar las placas en que continuaba el relato original, fue necesario sacarlas todas. Estuvo bien, ya que muchas de ellas estaban mal empacadas y se habían roto. Las restauramos con cemento y después las volví a guardar. Envolví cada placa en papel de  china y algodón.

" Hijo mío", dijo el sumo sacerdote," Creo que a través de tu voz se  me comunicó una advertencia sagrada para  que protegiera estas reliquias".

Después de eso, siguieron meses de intensa concen- tración para traducir las placas,  pero  la recompensa valió la pena. Los escritos describían en detalle la creación de la tierra y del hombre, y el lugar donde apareció por primera vez: Mu.

Al darme cuenta de que había sacado a la luz secretos de enorme importancia para dilucidar el eterno problema del Hombre,  busqué el resto de las placas perdidas, pero  no tuve éxito. Llevé cartas de presentación a los sumos sacerdotes de templos de toda la India, pero siempre me recibieron con frialdad y con   sospechas.

"No he visto ninguna placa de ese tipo", me decían, y sin duda era verdad. Es probable que, como mi amigo, sólo hubieran visto los contenedores en que estaban  guardadas.

Cuando llegué a Birmania, visité el antiguo templo budista en mi búsqueda de registros  perdidos.

 

" ¿De dónde viene usted?" me preguntó el sumo sacer- dote, con una velada actitud de   sospecha.

"De la India", respondí.

"Entonces, regrese a la India y pídale a los ladrones que nos las robaron que se las muestren". Y escupiendo en el piso a mis pies, se dio la vuelta y se    alejó.

Estos rechazos me desanimaron un poco, pero ya había encontrado información tan valiosa en las placas que había examinado, que estaba decidido a estudiar los escritos de todas las civilizaciones antiguas y comparar-  los con las leyendas de  Mu.

Lo hice y encontré que las civilizaciones de los primeros griegos, caldeos, babilonios, persas, egipcios e hindúes, tenían como precedente la civilización de   Mu.

Continuando con mis investigaciones, descubrí que este continente perdido se había extendido desde una zona cercana al norte de Hawai hacia el  sur, hasta las  Islas Fiji  y la Isla de Pascua, y que era, sin duda, el hábitat original del hombre. Aprendí que en este hermoso país había vivido un pueblo que había colonizado la tierra, y que esta tierra  de abundancia había sido destruida por tremendos terremo- tos que la habían sumergido hacía 12,000 años, y la habían hecho desaparecer en una vorágine de fuego y  agua.

También encontré un relato original de la creación del mundo. El continente de Mu es el lugar en que el hombre existió por primera vez.

Le seguí el rastro a este relato de Mu hasta la India, donde  se  habían  establecido  los  colonizadores   del continente desaparecido. Seguí este rastro de India a Egipto, de Egipto al templo de Sanai, donde Moisés lo copió; y de Moisés a las malas traducciones de Ezra unos 800 años después. Incluso para quienes no han  estudiado el tema con  cuidado,  la posibilidad de que esto ocurriera  se vuelve obvia, en cuanto se ve el gran parecido que existe entre el relato de la creación que ahora conocemos y la tradición que se originó en  Mu.

Antes de empezar a describir los escritos que hay  en  las placas, presentaré una página de las viñetas que se encontraron en ellas, con la forma en que se descifraron y la traducción:

 

PLACAS  DE NAACAL

 Viñeta  la.  Finas líneas horizontales.  Símbolo del espacio.

Viñeta Ib. Simboliza la serpiente de siete cabezas mo- viéndose en el espacio. El círculo que la rodea es el universo.

Viñeta 2. Líneas horizontales onduladas. Símbolo de las aguas de la tierra.

Viñeta 3. El círculo es la imagen del sol. El sol era el  símbolo colectivo de todos los atributos de la divi- nidad.

Viñeta 4. Finas líneas verticales que salen del sol y son el símbolo de sus fuerzas que son afines a la fuerza de luz de la Tierra, la cual al ser puesta en movimiento, alumbra la tierra.



Viñeta 5. Líneas verticales onduladas que brotan del sol y simbolizan las fuerzas del sol, que son afines a la fuerza del calor de la tierra; se encuentran y el calor de la tierra se pone en acción.

Viñeta 6 a. Líneas punteadas verticales que salen del sol y simbolizan sus fuerzas que son afines a la fuerza vital de la tierra.

Viñeta 6b. Simboliza las fuerzas afines del sol  que  llegan a la fuerza vital de la tierra en forma de huevos cósmicos que están en el agua, y les dan    vida.

Viñeta  6c.  Simboliza las  fuerzas afines del sol que llegan  a la fuerza vital de la tierra que yace en los huevos cósmicos que están en la tierra y hace que se abran y  den vida.

Viñeta 7. Es el símbolo geométrico que los antiguos asignaron a Mu. También es la letra M hierática y dice: Mu, Ma, madre, tierra, campo, país y   "boca".

Viñeta 8. El Tau era el símbolo de la resurrección en Mu.  Es la imagen de la constelación llamada La Cruz del Sur.  El  Tau  también  simboliza el  hecho  de  "crear", " emerger", etc.

Viñeta 9. La flor de loto era el símbolo floral de Mu. Según la tradición, la flor de loto fue la primera flor que apareció sobre la tierra, y por esa razón se adoptó como la flor que simboliza la tierra  natal.

Viñeta 10. El tres era el símbolo numérico que se adoptó para representar a  Mu.  La razón  es  que  el continente constaba de tres zonas separadas divididas entre sí  por canales angostos o por  mares.

Viñeta 11. Keh, el ciervo que salta, se encuentra a menudo en las placas de Naacal; es el símbolo del "primer hombre". Se eligió a este animal para simbolizar al primer hombre por su poder al saltar. El hombre llegó   a la tierra perfectamente desarrollado; "saltó" sobre la tierra en su forma inicial y original sin  pasar a través del desarrollo de la vida en la naturaleza. En otras palabras, fue una creación especial.

Viñeta 12. Este era el antiguo símbolo del fuego en Mu. Las líneas son gruesas al iniciarse en su parte inferior,  y son onduladas y se adelgazan hasta llegar a un punto muy fino.

Viñeta 13. Esta viñeta aparece en una placa que describe cómo se elevaron las montañas y cómo se formaron los cinturones de gas. Aquí vemos de dónde tomaron los egipcios el símbolo del fuego; también encontramos al escarabajo. Los Naacals de la India lo llevaron a Egipto. El símbolo del fuego que tenían los egipcios es sólo una modificación del Naga. Los egipcios le añadieron un  mango y lo convirtieron en  espada.

No es difícil encontrar la razón del cambio o la modificación que hicieron los egipcios. En sus jeroglí- ficos, querían representar dos tipos de fuego: el fuego del inframundo y las flamas reales. Lo hicieron para relatar la destrucción de la tierra natal, que según dicen "se hundió en un abismo de fuego" y "fue envuelta en llamas al descender".


Este símbolo se muestra en el capítulo El volumen sagrado de los  egipcios, El  libro de los   muertos.

Viñeta 14. Considero que esta es la más interesante de las viñetas que se encontraron en las placas de Naacal. Representa la llegada del hombre a la tierra en Mu. Antes que nada, la voy a dividir con el fin de mostrar cada símbolo por  separado:

A    es el loto, la flor simbólica de  Mu.

B    tres trozos de follaje, que dan el número de   Mu.

la letra M hierática, el símbolo alfabético de Mu.  De s  el  símbolo  Tau  de  la  resurrección, "surgir",

"brotar" y "aparecer". La cabeza del Tau, que es la letra M hierática, también significa tierra; por consiguiente, la tierra  surge.

E es el símbolo del agua. La tierra que emerge está rodeada de agua.

es Keh, el primer  hombre.

Esta viñeta contiene tres veces el nombre de  la tierra, Mu, en los símbolos A, B y C. El hombre, el símbolo F, aparece en el momento en que él apareció  en la tierra, saltando en  la exhuberancia de  su  estado de ánimo.

Esta viñeta fue lo que me hizo investigar por todo el mundo en busca de información respecto a   Mu.

Descubrí que las placas incluían varios temas y que se requería una serie de placas para explicar cada tema. Cada serie iba de  dos  placas,  la más  corta,  a  dieciséis,  la más larga. Por fortuna para nosotros, encontramos dos placas que fueron la clave de varios símbolos y jeroglíficos. Ordené las placas de la siguiente  manera:

Serie 1. Una descripción de la creación que incluye la llegada del hombre.

Serie 2. El surgimiento de las montañas a causa del "fuego de abajo" (gases); y disposiciones para el manejo de gases futuros.

Serie 3. El origen y operación de las grandes fuerzas a lo largo del  universo.

Serie 4. El origen y operación de la fuerza primordial de la tierra, que muestra dos divisiones y la diferencia que hay entre ellas.

Serie 5. El origen y operación de la mayor fuerza atómica de la tierra, una subdivisión de una de las dos divisiones principales.

Serie 6. El origen de la fuerza que crea y sostiene la vida, junto con su forma de operar. Una subdivisión de una de las dos divisiones  principales.

Serie 7.  El  origen de la vida, que muestra lo que es   la vida, los cambios en las formas de vida, lo que fue imperativo a medida que la tierra se   desarrollaba.

Serie 8. La creación del hombre, que muestra lo que es el hombre y cómo difiere de todas las demás   creaciones.

Serie 9. La llegada del hombre a la tierra y el lugar donde primero apareció, que en las placas se llama "La tierra natal del hombre". Sin duda esto sólo era el   inicio de una serie muy larga; probablemente la historia primitiva de  Mu.

Serie 10. Esta serie constaba de dos placas, pero cada una tenía un tamaño que duplicaba el tamaño de todas las demás, tal vez incluso eran más grandes. Fueron la clave de los escritos y las viñetas de todas las    demás placas.

Las dos primeras placas de esta serie fueron el principio del trabajo que culminó con la traducción de todas las placas. Sin embargo, si no hubiéramos tenido la clave, la posibilidad de descifrar el resto de las placas habría sido casi nula. Sin la clave, no creo que hubiéramos podido descifrar ni la mitad de los escritos. Nuestro trabajo se simplificó gracias al fantástico conocimiento que el anciano sacerdote  tenía del  pasado.  Con  sólo  captar el significado del primer renglón de los escritos secretos, sabía cual era el contenido de toda esa placa. Me dijo que se creía que en  ciertos  templos había muchos  registros de este tipo, que se habían rescatado cuando las antiguas ciudades fueron destruidas.

Abordándolas en este orden, las placas empiezan di- ciendo:

"En su origen, el universo era sólo un alma o un espíritu. Todo carecía de vida: yacía en calma, silencioso, sin sonido alguno. La inmensidad del espacio era vacío y tinieblas. Sólo el Espíritu Supremo, el gran Poder que Existe por sí mismo, el Creador, la Serpiente de siete Cabezas se movía dentro del abismo de las   tinieblas.

Le llegó el deseo de crear mundos y creó mundos; y  le llegó el  deseo de crear la tierra y  seres vivientes que   la habitaran, y creó la tierra y todo lo que hay en ella. Y esta  es la manera en que se creó la tierra y todos los seres vivientes que la habitan:

Los siete intelectos superlativos de la Serpiente de Siete cabezas dieron siete órdenes". (Utilizaré los significados esotéricos de Naacal ya que son los más inteligibles para el lector. Los demóticos son simbólicos y no se comprenden con  facilidad.)

La orden del primer intelecto  fue:

"    'Que los gases que no tienen forma y están esparcidos en el espacio se reúnan, y que con ellos se forme la tierra'. Entonces, los gases se reunieron en forma de una masa giratoria".

La segunda orden fue:

"     'Que los gases se solidifiquen para formar la tierra'. Entonces los gases se solidificaron; se dejó fuera una gran cantidad de gases, con los que se formaría el agua y la atmósfera; y gran cantidad de gases quedaron envueltos en el nuevo mundo. Seguían reinando las tinieblas y no había sonido alguno, ya que todavía no se habían formado la atmósfera y las  aguas".

La tercera orden fue:

"     'Que los gases externos se separen y que formen la atmósfera y las aguas'. Y los gases se separaron: una parte de ellos formó las aguas, y las  aguas descansaron sobre la tierra cubriendo su faz, de modo que no se veía tierra por ninguna parte. Los gases que no formaron las aguas formaron la atmósfera, y:


La  atmósfera  contenía  la luz.

Y los rayos del sol se encontraron con los rayos de luz que había en la atmósfera e hicieron que naciera la luz. Entonces hubo luz sobre la faz de la tierra, y (Fig.   4):

La  atmósfera  también  contenía   calor.

Y los rayos del sol se encontraron con los rayos de calor que había en la atmósfera y le dieron vida. Entonces, hubo calor para calentar la faz de la tierra". (Fig.  5)

La cuarta orden fue:

"     'Que los gases que están dentro de la tierra eleven la tierra sobre la faz de las aguas'. Entonces el fuego subterráneo elevó la tierra sobre la que habían descansado las aguas hasta que ésta apareció sobre la faz de las aguas,  y llegó a ser la tierra   seca".

La quinta orden fue:

"      'Que la vida surja de las  aguas'. Y  los rayos del  sol se encontraron con los rayos de la tierra en el barro de las aguas y ahí formaron huevos cósmicos (gérmenes  de vida) con las partículas de barro. De estos huevos cósmicos surgió la vida, como se le había ordenado". (Fig. 6b)

La sexta orden fue:

"    'Que la vida surja sobre la tierra'. Y los rayos del sol se encontraron con los rayos de la tierra en el polvo de la tierra, y con él formaron huevos cósmicos; y de estos huevos cósmicos surgió la vida sobre la tierra, como se le había  ordenado".  (Fig.  6c)  Y  cuando  todo  esto   quedó



 

 terminado, el séptimo intelecto dijo: "Hagamos al hombre a nuestra propia forma y otorguémosle  poderes  para regir la tierra.

Entonces Narayana, el Intelecto de Siete Cabezas, el Creador de todas las cosas en todo el universo, creó al hombre, e introdujo en su cuerpo un espíritu vivo e imperecedero, y el hombre llegó a ser como Narayana, en poder intelectual. Entonces, la creación estuvo  completa".

Indudablemente, las siete órdenes indican también siete periodos. Un periodo de tiempo no se mide con un número particular de años. Puede ser un día, un año o millones de años. Estas placas no asignan un lapso en particular al tiempo de la creación. Tal vez se necesitaron millones o decenas de millones de años para lograr lo que está registrado en estas placas. Sólo dicen que la tierra fue creada en siete periodos, no en siete días, como se dice en  la leyenda bíblica.

El parecido general de la parte inicial de los registros Naacal que se relacionan con la creación, con el relato que encontramos en la Biblia, es asombroso; y también son asombrosas las enormes divergencias que aparecen después. Las leyendas sobre la creación prevalecen en  los pueblos de todo el mundo, y he encontrado tantos puntos idénticos en todas ellas que la única conclusión a la que puedo llegar es que tienen un origen común cuyo génesis fue Mu.

La séptima orden fue la más difícil de traducir. Descifrarla en sí fue fácil, pero nos era imposible encontrarpalabras modernas que transmitieran el  mismo  mensaje que las palabras antiguas. Por ejemplo, "alma" o "espíritu" fueron las palabras más cercanas que pudimos encontrar para representar lo que fue  introducido en  el  cuerpo del hombre. Tal vez la palabra " viviente" no es lo que se quiso decir con exactitud en  el  texto  original.  No hay duda de que la palabra "imperecedero" es abso- lutamente correcta. Pero,  ¿qué  significa en  realidad  la frase "a nuestra propia forma" ? Ciertamente, no significa "a nuestra propia imagen". En cierto sentido se refiere a la mentalidad y a los poderes místicos,  y  esto  se comprueba con la frase: "otorguémosle poderes para regir la tierra".

La Biblia utiliza un excelente ejemplo simbólico cuando habla del " aliento de Dios". En todo caso, es claro que el significado es  poderes  especiales  recibidos  de  Dios, y por consiguiente pueden considerarse como una parte de Dios, así como una hoja es parte de un  árbol.  El hombre vino de Dios y debe regresar al lugar de donde vino.

Fue muy difícil descifrar las placas Naacal, ya  que había gran cantidad de viñetas y cuadros y muy poca escritura hierática. Además, algunas  partes  estaban tan gastadas y borradas  que no  pudimos  sacar nada de ellas. También encontramos palabras para las que  no pudimos encontrar equivalentes en los lenguajes modernos.

Al inicio de nuestros estudios, mi amigo el sacerdote me  informó  que  sería  imposible  descifrar  las  placas   e inscripciones antiguas sin tener conocimientos sobre lo que él llamó el lenguaje Naga-Maya; ya que todos los escritos antiguos relacionados con Mu estaban en ese lenguaje; y todos los escritos Naacal tienen un significado esotérico u oculto, que sólo conocían los Naacal y sus discípulos. Ellos tenían la clave de este lenguaje oculto, y  después de  que mi amigo el sacerdote me enseñara la manera de usarlo, llegó a ser para mi la fórmula mágica que me abrió muchas puertas extrañas.

A lo largo de más de dos años, estudié este antiguo lenguaje, con interrupciones periódicas en que descifraba algunos textos con el  fin de poner a  prueba mi progreso.

Cuando terminamos nuestra tarea, mi amigo y maestro hindú comentó: "Hijo mío, hemos captado el signifi- cado general, pero no la perfección de los detalles". Debo admitir que sin este amigo tan  gentil,  nunca habría yo sido capaz de descifrar las placas; era por completo incompetente.

He encontrado reflejos de las enseñanzas que hay en estas placas, o en placas similares, en la literatura hindú antigua y en  la de otras  regiones:

HINDÚ: ElManava Dhcirma Sastra, Libro 2, sloka 74: "En el principio sólo existía el Infinito llamado Adite". Libro 1, sloka 8: "Este germen se convirtió  en un huevo". Libro 1, sloka 10: "Al principio, el universo  visible sólo era tinieblas". Libro 1, sloka 9: "Primero produjo las aguas y depositó un huevo en   ellas".Rig  Veda,  sec.  3,  1, 2, v.  4, pp.  316-317  (2000-2500 a.C.): "En este huevo se reprodujo el intelecto del Ser Supremo bajo la forma de Buda, mediante su unión con la diosa Maya, la buena madre de todos los dioses y del hombre..." (Esto corresponde al Adán y Eva de 1,700 años más tarde.) Página 3: "Aparte de Él,  no  existía nada; había tinieblas". Página 4: "Aquel que mide la luz que  hay  en  el aire".

Aitareya-A'ram-'ya, slokas 4 a 8: "En su forma original, este universo sólo era un alma, no existía nada activo o inactivo. A Él le llegó un pensamiento, 'Quisiera crear mundos', y entonces creó los mundos, la luz, los seres mortales, la atmósfera que contiene la luz, la tierra que perece y las profundidades de las  aguas".

YUCATÁN — Náhuatl: "Las partículas de la atmósfera, al ser tocadas por las flechas divinas se animaron. El calor, que determina el movimiento de la materia,  se  desarrolló  a partir  de él".

No existe duda alguna de que tanto la historia escrita como las leyendas declaran que estos libros se escribieron con base en los antiguos registros de los templos, y que  los Naacals escribieron las historias de los templos y enseñaron ciencia y  religión.

En el sur de la India los templos tienen bibliotecas de escritos antiguos, pero al parecer ninguno se remonta más allá del sánscrito. Trabajé con varios de ellos con algunos sumos sacerdotes y todos estaban en sánscrito y eran sobre temas religiosos.  Como ninguno de ellos contenía  hechos de valor histórico, no me interesaron lo suficiente como para seguirlos estudiando.

Existen variaciones considerables en  la  leyenda de la creación en diferentes secciones del mundo, lo que sin duda se debe a la manera en que se transmitió de generación en generación.  Aunque parezca asombroso, la versión más científica, y la que sobrepasa a todas las demás, excepto a la de Naacal, la cual se puede apoyar mediante investigaciones geológicas, es la versión que  se encontró entre las razas semisalvajes y caníbales de las Islas de los Mares del Sur, en especial entre los marquesanos.

Al describir la creación, los hindúes, caldeos, egipcios, mayas y los griegos, en una época posterior, eliminaron las secciones científicas y registraron los hechos, mediante el uso de símbolos, sin incluir el cómo y el porqué. Es posible que Clemente de Alejandría haya explicado bien la razón de esto cuando dijo:

"Los egipcios no confiaban sus misterios a todos  ni degradaban sus secretos sobre cuestiones divinas revelándolos a los profanos; los reservaban para el heredero al trono y para los sacerdotes que destacaban en virtud y sabiduría." En otras palabras, los significados esotéricos no se divulgaban en  público.

Lo cierto es que la leyenda egipcia de la creación, de donde Moisés tomó el relato bíblico, vino de la India, cuando los Naacals fueron a Egipto como  misioneros para  enseñar  las   siete  escrituras  sagradas  e  inspiradas, religión y ciencia. Por consiguiente, la dramática historia que hoy en día se enseña en las Escuelas Dominicales de todo el mundo cristiano tuvo su origen en el continente perdido de Mu.

 

  

 

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